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Página Principal > SuperSecciones > Educación > Los Latinos que Estudian en Harvard


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Latinos en Harvard

Cómo llegaron, y cómo puedes llegar tú

Estos cuatro estudiantes latinos solicitaron admisión a una de las universidades más prestigiosas del mundo. Establecida en 1636, la Universidad de Harvard es la más antigua del país. En ella se han educado siete presidentes de Estados Unidos y casi 40 ganadores de premios Nobel. Entonces, al recibir la aceptación a Harvard en el correo, los jóvenes latinos saltaron, gritaron y lloraron. Janet Soriano González, Mónica Ramírez, Cynthia Elizabeth Correa y Oscar Ramos, jóvenes latinos en Estados Unidos, tienen estas experiencias y mucho más en común. En esta entrevista exclusiva para La Voz de La Plaza, nos comparten sus historias y consejos prácticos para que muchos más latinos puedan estudiar en las mejores universidades. Para educarnos. Para salir adelante. Para un futuro brillante y lleno de oportunidades.


Janet Soriano González
Edad: 22 años. Se especializó en Estudios Hispanos en Harvard, una carrera nueva que combina materias como literatura, música, cine, gobierno, antropología, todo enfocado a los latinos en Estados Unidos. Después de graduarse le gustaría trabajar uno o dos años y luego estudiar leyes o política.

La Voz: ¿Qué obstáculos tuviste que vencer para llegar a Harvard?

Soriano González: Creciendo en el este de Los Ángeles, una zona predominantemente latina, yo podría haber tomado el rumbo de ir con mis amistades cuando salían de fiesta, pero muchas de esas amigas que tengo desde la escuela primaria quedaron embarazadas, no terminaron la secundaria...

La Voz: ¿Qué te mantuvo alejada de esa vida?

Soriano González: Fueron mis padres, porque ellos realmente me controlaron bastante, me animaron a que me educara y a que leyera. Fue por ellos que a mí me encantó leer desde el principio, porque me lo hicieron divertido.

La Voz: ¿Qué les dirías a los padres latinos de hoy?

Soriano González: Que sus niños lean, y no los obliguen, sino que lo vean como algo divertido... que lean en inglés o español. Y también que los padres jueguen un papel importante en la vida del niño: muchas veces uno piensa que la gente de la escuela siempre tiene la razón, pero a veces no es así. En mi caso, mi mamá peleó duro para que a mi hermano no lo pusieran en clases demasiado básicas en inglés, y cuando finalmente lo pusieron en clases normales, él resultó buen estudiante.

La Voz: ¿Cómo reaccionaste cuando te enterastes que te aceptaron en una universidad tan importante como Harvard?

Soriano González: Cuando abrí el sobre mi papá estaba en el garaje, y cuando vi que me había aceptado, ¡comencé a gritar! Mis vecinos me habrán escuchado, fui al garaje para decirle a mi papá, él estaba sorprendidísimo y muy feliz, mis maestros, y amigos, todos estaban entusiasmadísimos. Creo que soy la primera persona de mi secundaria que estudia en Harvard.

La Voz: ¿Qué pueden hacer los estudiantes latinos para tener éxito académico en la secundaria?

Soriano González: Si anuncian en la escuela que van a haber pruebas para cursos avanzados (de "Advanced Placement" o "AP" por sus siglas en inglés), que las tomen. Expresen interés y traten de que les vaya lo mejor posible en todos los cursos. Tomar cursos avanzados ayuda mucho. Y les recomiendo que tomen la prueba de admisión a la universidad "SAT" lo antes posible. Yo la tomé por primera vez en el décimo grado, para familiarizarme con el proceso. Terminé tomando el SAT cuatro veces.

La Voz: ¿Cómo pueden los padres latinos apoyar a sus hijos cuando éstos van a la universidad?

Soriano González: No se den por vencidos con sus hijos. Sepan que hay muchas posibilidades, así que no tengan miedo de dejarlos que vayan a la universidad. Que los padres los dejen a sus hijos que se vayan [de casa] y que se independicen, que hagan sus propias vidas.


Oscar Ramos
Edad: 21 años. En Harvard se especializó en historia comparativa, con un énfasis en América Latina. Le gustaría ser maestro de secundaria, primero enseñará en una escuela americana en Marruecos, pero le gustaría también poder ser maestro en su propia secundaria, y en escuelas americanas en India y América Latina.

La Voz: ¿Cuál fue tu reacción al ser aceptado en Harvard?

Ramos: Grité mucho. Abrí la carta y cuando vi que me habían aceptado, comencé a gritar y saltar por todos lados, no había nadie en casa en ese momento, así que tuve que llamarlos a todos, fue un gran momento.

La Voz: ¿Qué papel tuvieron tus padres en tu educación?

Ramos: Mis padres nunca terminaron los estudios primarios, pero sabían que se necesitaba una educación para salir adelante, siempre esperaron que nos educáramos, siempre nos apoyaron en nuestras actividades, nos animaron... sabían que la educación es la mejor manera de lograr el éxito.

La Voz: ¿Cuál fue el desafío principal al llegar a Harvard?

Ramos: La forma de pensar, que fue como un muro. Cuando llegué a Harvard me sentí algo acomplejado, porque pensaba que estaba en una universidad que era de ricos y blancos. Me sentí como que no pertenecía aquí, me tomó como dos años superar eso y llegar a sentir que realmente ésta sí es mi universidad, que este lugar es para mí también... Nadie me hizo sentir así, fui yo mismo quien pensaba de esa manera.

La Voz: ¿Cómo lograste el éxito académico en la secundaria?

Ramos: Manteniéndome ocupado. Tomé clases avanzadas, toqué el violín por nueve años, toqué en la banda de la escuela, canté en el coro, y otras actividades. Me conozco y sé que si tengo demasiado tiempo libre voy a perder el tiempo, así que es bueno mantenerme ocupado. Eso pasa aquí, cuanto más ocupado estoy, más eficientemente trabajo. Creo que en la secundaria recibí mucha ayuda de los maestros porque vieron que estaba involucrado e interesado en cosas, y que no andaba perdiendo el tiempo...

La Voz: ¿Te fue difícil salir de casa para ir a la universidad?

Ramos: Irse de casa para estudiar en la universidad no significa que te estás escapando de la casa o abandonando a la familia. Que tus padres hablen con los maestros y otros consejeros en la secundaria.

La Voz: ¿Qué les dirías a los padres sobre los costos financieros?

Ramos: Que no se asusten de los costos, de una manera u otra se pagan. La educación es la única forma de salir adelante. No va a pasar de ninguna otra manera.




Mónica Ramírez

Edad: 21 años. En Harvard estudia literatura comparativa con un enfoque en literatura latina y chicana. Sus autores favoritos son Sandra Cisneros, Lorna Dee Cervantes, Octavio Paz y Pablo Neruda. Hizo su tesis sobre el teatro chicano. Después de graduarse trabajará en un bufete de abogados en Nueva York y luego estudiará leyes en Stanford Universtiy. Luego le gustaría trabajar como abogada en América Latina.

La Voz: ¿Qué es lo que más aprecias de lo que tus padres hicieron para que ingresaras a Harvard?

Ramírez: Ellos siempre me ayudaron y me prestaron mucho apoyo, llevándome a diferentes lugares en el auto, a mis actividades, y también no haciendo ruido cuando yo tenía que estudiar... eso fue de un valor incalculable.

La Voz: ¿Cuál fue tu reacción cuando te aceptaron en Harvard?

Ramírez: Cuando me enteré se me hizo un nudo en el estómago, empecé a gritar, a llorar, fue la experiencia más emotiva de mi vida. Realmente no pensaba que iba a poder entrar a Harvard. Cuando me aceptaron me volví loca de contenta.

La Voz: ¿Qué le dirías a los padres que piensan que porque no tienen el dinero suficiente sus hijos no pueden ir a Harvard?

Ramírez: Tanto los estudiantes como los padres deben darse cuenta que ser de familia trabajadora no es una razón para no ir a las mejores universidades. Harvard me dio la mejor ayuda financiera, en comparación con otras universidades. Tienes que llenar todos esos formularios... Mis padres no tienen que pagar demasiado, así que no es una carga económica para ellos...

La Voz: ¿Qué consejos prácticos tienes para los estudiantes, aparte de estudiar mucho y obtener buenas calificaciones?

Ramírez: Lo que las universidades como Harvard quieren ver es que tú puedas manejar lo académico y también otras actividades en la secundaria. No te conviene meterte en todo, es cosa de tener un equilibrio. Escoge unas pocas cosas que te interesan y demuestra tu compromiso a través de liderazgo o de otra forma. Por ejemplo, si eres parte de un club, conviene que después de un tiempo seas presidente o vicepresidente, o secretario/a, o algún otro cargo o función con ciertas responsabilidades.

La Voz: ¿Qué le dirías a los jóvenes latinos que no tienen todos los datos necesarios?

Ramírez: Nunca te desanimes por lo que no sabes.

La Voz: ¿Y cómo pueden ayudar los padres?

Ramírez: Que animen a sus hijos, que los apoyen de diferentes maneras. Si ellos están estudiando en la cocina, no hagan ruido... Y que no se espanten del proceso de entrada a la universidad y ayuda financiera. Espero que todos los padres sepan que la universidad definitivamente es una opción para todos.

La Voz: ¿Cómo te ha afectado la educación universitaria?

Ramírez: Como latinos estamos en tiempos en que las cosas van cambiando... Yo siento que venir a Harvard ha cambiado mi vida, siento que hay tantas oportunidades, todo es tan ilimitado, hay tanto que puedo hacer... Espero que los jóvenes latinos sientan esa libertad... Tanto los estudiantes como los padres deben darse cuenta que ser de familia trabajadora no es una razón para no ir a las mejores universidades.



Cynthia Elizabeth Correa

Edad: 18 años. Su familia lleva 10 años en Estados Unidos. Acaba de terminar su primer año de estudios en física en Harvard. Piensa obtener un doctorado en física. Después de eso no tiene planes concretos, sino que está dejando las puertas abiertas, pero siempre manteniendo metas altas a nivel personal y profesional, considerando todas las opciones.

La Voz: ¿Qué obstáculos superaste para llegar a Harvard?

Correa: Fue un desafío integrarme a una cultura que era muy diferente a la mía. En la escuela secundaria tuve que empezar bien abajo y demostrar lo erróneo que es que los maestros tengan bajas expectativas de los estudiantes que acaban de llegar al país. En casa, con mi familia, tuvimos que lidiar con inestabilidad financiera. Con mis padres y mis hermanos tuvimos que enfrentar muchos desafíos culturales, académicos y financieros. A menudo esas presiones se manifestaron como tensiones en la familia.

La Voz: ¿Cómo lograste completar todo el proceso de admisión?

Correa: Convenciéndome a mí misma que era mejor saber, para toda mi vida, que no me habían aceptado en Harvard, en lugar de preguntarme el resto de mi vida qué podría haber pasado. En el fondo, estaba obedeciendo un optimismo testarudo que no pide justificaciones lógicas.

La Voz: ¿Así que Harvard te aceptó y te ofreció ayuda financiera?

Correa: Sí, en realidad tres universidades, Harvard, Stanford y la Universidad de Chicago me ofrecieron ayuda financiera para que mi familia no tuviese que preocuparse del costo para nada.

La Voz: ¿Te resultó fácil irte de casa para educarte?

Correa: En mi caso, casi me sentí culpable de dejar a mi familia e irme a la universidad. Pero decidí que quedarme en casa con ellos no era la mejor forma de mostrarles que les quiero.

La Voz: ¿Qué le dirías a los jóvenes latinos, basándote en tu experiencia como latina en Harvard?

Correa: Ten orgullo de tu tradición hispana, admira las diferencias de nuestras dos culturas. Y usa las diferencias para avanzar y salir adelante, no las uses como una excusa para bajar tus expectativas.

La Voz: ¿Qué tentaciones ves que pueden poner en peligro la educación de la juventud latina?

Correa: En general, pasarla en fiestas, meterse en clubes y fraternidades, y no estudiar lo suficiente. Tomar las clases más fáciles, decirles a tus padres que has estado estudiando cuando en realidad te la pasas de fiesta, gastar demasiado dinero, o llamar a los padres pidiéndoles que te envíen dinero... Era mejor saber, para toda mi vida, que no me habían aceptado en Harvard, en lugar de preguntarme el resto de mi vida qué podría haber pasado.

Estos jóvenes latinos y muchos otros ya se están graduando de Harvard, haciendo cosas y viajando a lugares que sus padres tal vez jamás habían soñado. Nuestro mensaje, entonces, es éste: sueña, por favor, sueña mucho y anima a todos los jóvenes latinos que conozcas a que sigan sus ambiciones personales y profesionales al máximo, sin importar lo "ridículas" que parezcan. Porque estamos en el siglo del latino: salgamos adelante, a través de la educación y aprovechando todas las oportunidades que tenemos.


Para una copia del artículo tal como apareció en La Voz, haz clic aquí.
Y si tienes preguntas o comentarios sobre La Voz, escribe a superpages@lavoz-laplaza.com.

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